Sobre la entrega del compañero Joaquin Pérez - Sorco 26-04-2011, SURCO
El Colectivo Social SURCO, ante la actitud cómplice de la derecha endógena del gobierno venezolano, que accedió a la extradición del camarada Joaquín Pérez Becerra, ex concejal colombiano, sobreviviente de la Unión Patriótica, periodista del portal noticioso Agencia de Noticias Nueva Colombia (ANNCOL), rechaza de forma categórica esta acción que atenta contra principios revolucionarios elementales, como la solidaridad de los pueblos ante el imperialismo y el respeto a los derechos humanos.
Cabe destacar que en los años 80, la tan ansiada paz en Colombia, fue frustrada por un Plan denominado Plan “Baile Rojo”, que exterminó a quienes confiados en la voluntad del Estado colombiano de permitir una salida pacífica al conflicto, volvieron a la vida civil y política a través de la coalición “Unión Patriótica”. Más de 1.500 luchadores/as sociales fueron asesinados ante la complicidad del gobierno colombiano. Sobrevivientes como Pérez Becerra, buscaron asilo y fueron recibidos en otros países como un gesto de solidaridad de sus gobiernos.
Es importante resaltar que Becerra, residenciado desde hace más de 15 años en Suecia y con nacionalidad de ese país, ingresa a Venezuela con su pasaporte sueco, y no con cédula colombiana como informaba el comunicado del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Interiores y de Justicia, basado -como suponemos- en información aportada por los organismos de inteligencia colombianos, cuya política represora y paramilitar bien conocemos.
Este acto constituye una violación absoluta a la libertad de expresión y de pensamiento, pues los cargos que se le imputan carecen de argumentación jurídica, y ponen en evidencia el trasfondo político de la medida, pues su labor como periodista consiste en mostrar la realidad que no muestran los emporios mediáticos de Colombia y difundir la otra cara del conflicto armado en el vecino país.
Nadie ha dicho, que RCN, CARACOL, LA DOBLE W, EL TIEMPO, EL ESPECTADOR son órganos oficiales del paramilitarismo sanguinario, cuando posicionaron la idea de que el paramilitarismo era una respuesta al accionar popular insurgente. Estos medios ayudaron a legitimar el paramilitarismo impunemente, por lo que fueron condecorados por el Estado colombiano.
Así, tenemos que en nuestro país, sectores que se dicen revolucionarios, pero que en la práctica concreta, encierran a luchadores/as sociales como el Cacique Sabino Romero, al estudiante de la UBV en Táchira, William Sanguino y muchos otros, que luchan por la Revolución Bolivariana, concilian con sectores de poder y permiten no solo la extradición de compañeros/as, sino la liberación de asesinos de la cuarta república, del golpe de Estado del 11 de abril, militantes de grupos de ultraderecha pagados por la CIA como Julio Rivas.
Llamamos al pueblo venezolano, revolucionario, de la Patria Grande de Bolívar a rechazar esta acción, puesto que constituye una amenaza no sólo para los pueblos del mundo, tal como lo fue el secuestro de Rodrigo Granda en suelo venezolano por fuerzas de la DEA y la intención de entregar al compañero Arturo Cubillas, nacionalista revolucionario vasco, que recibió asilo de las autoridades de la cuarta república, sino para Venezuela también. Porque es imposible creer que las alianzas tácticas del Gobierno Bolivariano, puedan implicar la entrega de revolucionarios y revolucionarias de otros pueblos, que luchan por las mismas causas que el nuestro –aunque en distintos contextos- y que han apoyado incondicionalmente la Revolución Bolivariana, nuestra Revolución.
¿Será que estos mismos agentes han permitido la fuga de Carlos Ortega, de Carmona Estanga, de Rosales y tantos otros, mientras perseguían a nuestro pueblo el 11 y el 12 de abril?
En todo caso, sepan señores, que el pueblo aprendió que “cada 11 tiene su 13”. Ustedes dirán –con su práctica- de qué lado están, y nosotros sabremos qué hacer.